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La Ansiedad ... By Claudia Luna 🌹



Preocuparse es llevar la carga del mañana con la energía del hoy, llevando dos días a la vez. Es moverse hacia el futuro antes de tiempo.

Preocuparse no vacía al mañana de sus penas, vacía al hoy de sus fuerzas.


En realidad uno no tiene problemas. Los problemas son una ficción.

Tenemos ansiedad de lo que pensamos que podría ocurrirnos si no solucionamos una situación, o si se nos castiga con algo porque no hemos sido agradecidos, o por la incertidumbre de lo que el mañana traerá, por si nos puede ocurrir algo a nosotros o a nuestros seres queridos.


La mayoría de los "supuestos problemas", no son más que imaginación de una mente insegura de sí misma. Una mente que no sabe estarse quieta y fluctúa entre la culpa y arrepentimientos del ayer, y la ansiedad y preocupación del mañana.


Preocuparse no tendría mayores connotaciones, salvo las de tener una mente siempre llena de pensamientos, si no fuera que el cuerpo, siente esa preocupación como una amenaza de peligro real, reaccionando con ansiedad.


El cuerpo no sabe que la mente imagina. La mente se aflige, y el cuerpo inmediatamente reacciona con un mecanismo de defensa ante el peligro, que lo descompensa, lo agita, lo altera, lo enferma.


La preocupación es lo que la mente hace, la ansiedad es lo que el cuerpo siente a causa de esa preocupación


Vive en el respiro. Siente fluir tu respiración a través de todo tu cuerpo y vive en los espacios entre pensamiento y pensamiento, donde se encuentra la conciencia.


Allí en ese silencio encontrarás la paz.

Calma. Serénate. Nada pasara. Y si algo sucede mañana, pues ya lo resolverás mañana.


Ahora, "YA", no te ocurre nada. Estás aquí leyendo este escrito. No estás muerto, ni en peligro, ni atrapado, ni amenazado.

Estás aquí respirando. Eso es todo lo que necesitas hacer. Respirar.


Cuando te haces consciente de tu respiración, la atención enfocada allí, evita que tu mente divague en busca de problemas y futuro.


Al respirar regresa tu atención al momento presente y todo tu ser te sigue.


Deja tranquilo ya ese pobre cuerpo batallado tanto tiempo por las locas ideas de tu mente, de lo que quizás jamás ocurrirá.


Y mucho de lo que sí ocurre, no lo hubieras podido evitar solo por pensar y tener ansiedad.


La vida se desarrolla tal como debe. Eleva tu plegaria a Dios, centra tu mente en una intención, respira y relájate, y luego suelta ... Deja ir todo, entrégaselo a Dios, al universo.


No aceleres tu mente ni tu cuerpo. Todo es como debe ser.

Como dice el gran maestro Eckhart Tolle: "La vida te dará la experiencia más útil para la evolución de la conciencia.".



Aquel que no hace pausa y se queda quieto admirando la creación, es como si estuviese suspendido en un lapso de tiempo, en el país de la "espera".

Lleno de ansiedades y miedos, mirando al futuro con incertidumbre y desesperación.


El individuo inquieto lleva a cabo una conversación negativa consigo mismo que le impide concentrarse en lo que hace.


Estos pensamientos interfieren con la acción verdaderamente importante, que es hacer lo que se debe en el momento en el que se está, sin anticipación, y sin apego a los resultados.


La preocupación inmoviliza, porque las áreas del cerebro encargadas de resolver las situaciones del hoy, se están utilizando en especular posibilidades sin importancia.


La preocupación combina el miedo y la tristeza que afectan la totalidad de nuestro ser.


Todo el que no puede ocuparse de lo presente, de lo que tiene en sus manos hoy, y vive en un estado de alerta futura, buscando ocuparse antes de tiempo de aquello que ni siquiera sabe si va a ocurrir o no, genera una gran cantidad de ansiedad para sí mismo, que lo lleva a vivir en un estado de completa intranquilidad.


Quien se preocupa está ausente de su vida, que inexorablemente ocurre siempre en el ahora.


La preocupación es el producto de la imaginación febril que trabaja bajo el estímulo de los deseos ... Es una consecuencia necesaria del apego al pasado o anticipación al futuro, y siempre persiste en alguna forma hasta que la mente se desapega completamente de todo.


El Sistema de Preocupación se activa a partir de la exposición a un evento potencial desencadenante, experiencia traumática o vulnerabilidad y esto trae pensamientos y sentimientos preocupantes que producen reacciones de estrés físico y mental.


Bajo una crisis, esta actividad se alimenta permanentemente en los primeros pensamientos y sentimientos preocupantes, generando y fortaleciendo el ciclo vicioso de preocupación.


La relajación, la toma de conciencia, la exposición a la preocupación y la prevención del pensamiento compulsivo son los medios más eficaces para frenar la preocupación excesiva