1290 No pienso asegurarme. By Claudia Luna

No pienso asegurarme. By Claudia Luna


No tuve ningĂșn lugar donde esconderme del trueno, asĂ­ que ya no le temo » Gengis Kan No pienso asegurarme. No buscare caminos salvos, fijos y con resultados ciertos que me protejan de la inseguridad de lo que aĂșn desconozco. SaltarĂ© al vacĂ­o sin red con la seguridad de que al caer me espera un campo lleno de flores, los mejores aromas, la gente que he buscado toda mi vida en rostros y nombres equivocados, en aquellos que estaban cerca porque asĂ­ era mas cĂłmodo, mas fĂĄcil. Tampoco voy a limitar mi mundo a cercanĂ­as, ni de espacios ni de tiempos. Mis vĂ­nculos serĂĄn con aquellos que se me parezcan en el espĂ­ritu y que difieran de mi en todo lo que quieran, porque me gusta lo diverso, lo distinto. Hace tiempo que he dejado mi butaca desocupada para que se siente allĂ­ quien quiera, y ando caminando, en la bĂșsqueda de lo que me engrandece el corazĂłn. Le he puesto caras al amor que creĂ­a eterno, para luego descubrir que no lo era, que eran personas temporarias que me dejaron su belleza y siguieron su camino. Y he dejado de culparme por ello. He callado los ecos internos que repetĂ­an frases hechas como lo inestable de mi conducta, para darme cuenta de que quizĂĄs, fueron los otros tambiĂ©n responsables de no poder retenerme. Si tan solo hiciĂ©ramos el ejercicio de mirarnos mas seguido de lo que nos mostramos a los otros... O de valorarnos sin que nos importe ni siquiera un solo aplauso, aunque nuestros actos pasaran desapercibidos. Si hiciĂ©ramos eso, te aseguro que vos y yo descubrirĂ­amos que estamos para otra cosa, muy distinta de la que creĂ­amos. Lo que ocurre es que nuestra personalidad no se lleva a menudo tan bien con nuestro deseo interior mas profundo. Aparecen siempre los miedos... Los miedos. Te aseguro que a pesar de terapias, meditaciones, consejos, libros y otras yerbas, nuestros temores siguen guiando nuestro barco, con su mirada sarcĂĄstica que solo confirma que no aprendimos nada... Miedo al fracaso, al ridĂ­culo, a la soledad, a la muerte, al amor, al desamor, al olvido, al desprecio, al Ă©xito, a tantas cosas. AsĂ­ que bien, con tantas heridas como se puede ya tener... Con tantas marcas, de lecciones aprendidas y no tanto, he decido que no pienso asegurarme. De nada. Ni de mĂ­, ni de ti, ni de Ă©l... Porque si aĂșn no lo has entendido, quiero contarte algo. No puedes aunque quieras y nunca podrĂĄs saber exactamente que pasara. AsĂ­ que te propongo que dejes de buscar agradar a todo el mundo, y extiendas tus limites a zonas marginadas de tu mente. Esas zonas que solo tĂș conoces y que no te atreves a dejar salir. QuĂ­tale la llave de esa puerta al miedo, y salta conmigo. Tal vez a ti tambiĂ©n te espere un campo de flores bellas con aroma a hogar. Te espero allĂ­... Claudia Luna tuve ningĂșn lugar donde esconderme del trueno, asĂ­ que ya no le temo » Gengis Kan No pienso asegurarme. No buscare caminos salvos, fijos y con resultados ciertos que me protejan de la inseguridad de lo que aĂșn desconozco. SaltarĂ© al vacĂ­o sin red con la seguridad de que al caer me espera un campo lleno de flores, los mejores aromas, la gente que he buscado toda mi vida en rostros y nombres equivocados, en aquellos que estaban cerca porque asĂ­ era mas cĂłmodo, mas fĂĄcil. Tampoco voy a limitar mi mundo a cercanĂ­as, ni de espacios ni de tiempos. Mis vĂ­nculos serĂĄn con aquellos que se me parezcan en el espĂ­ritu y que difieran de mi en todo lo que quieran, porque me gusta lo diverso, lo distinto. Hace tiempo que he dejado mi butaca desocupada para que se siente allĂ­ quien quiera, y ando caminando, en la bĂșsqueda de lo que me engrandece el corazĂłn. Le he puesto caras al amor que creĂ­a eterno, para luego descubrir que no lo era, que eran personas temporarias que me dejaron su belleza y siguieron su camino. Y he dejado de culparme por ello. He callado los ecos internos que repetĂ­an frases hechas como lo inestable de mi conducta, para darme cuenta de que quizĂĄs, fueron los otros tambiĂ©n responsables de no poder retenerme. Si tan solo hiciĂ©ramos el ejercicio de mirarnos mas seguido de lo que nos mostramos a los otros... O de valorarnos sin que nos importe ni siquiera un solo aplauso, aunque nuestros actos pasaran desapercibidos. Si hiciĂ©ramos eso, te aseguro que vos y yo descubrirĂ­amos que estamos para otra cosa, muy distinta de la que creĂ­amos. Lo que ocurre es que nuestra personalidad no se lleva a menudo tan bien con nuestro deseo interior mas profundo. Aparecen siempre los miedos... Los miedos. Te aseguro que a pesar de terapias, meditaciones, consejos, libros y otras yerbas, nuestros temores siguen guiando nuestro barco, con su mirada sarcĂĄstica que solo confirma que no aprendimos nada... Miedo al fracaso, al ridĂ­culo, a la soledad, a la muerte, al amor, al desamor, al olvido, al desprecio, al Ă©xito, a tantas cosas. AsĂ­ que bien, con tantas heridas como se puede ya tener... Con tantas marcas, de lecciones aprendidas y no tanto, he decido que no pienso asegurarme. De nada. Ni de mĂ­, ni de ti, ni de Ă©l... Porque si aĂșn no lo has entendido, quiero contarte algo. No puedes aunque quieras y nunca podrĂĄs saber exactamente que pasara. AsĂ­ que te propongo que dejes de buscar agradar a todo el mundo, y extiendas tus limites a zonas marginadas de tu mente. Esas zonas que solo tĂș conoces y que no te atreves a dejar salir. QuĂ­tale la llave de esa puerta al miedo, y salta conmigo. Tal vez a ti tambiĂ©n te espere un campo de flores bellas con aroma a hogar. Te espero allĂ­... Claudia Luna

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